La verdad, la tercera vez la semana pasada que vi en el grupo a alguien discutir por las monedas de privacidad y los mezcladores, y las dos partes tienen razón. Por un lado piensan que la privacidad es una necesidad básica; que andar “desnudo” en la cadena es demasiado aterrador. Por el otro dicen que la línea roja de la normativa, si la tocas, se acabó; no toquen nunca los mezcladores. Yo, como usuario normal, estoy en una posición incómoda: si no me meto en la privacidad, siento que el monedero es como un vidrio transparente; si toco un mezclador, también me da miedo que algún día me marquen como “de alto riesgo”. En realidad, creo que las expectativas de la gente común sobre la privacidad son “que el vecino no vea en qué compro”, pero en la práctica resulta que hasta los registros de interacción on-chain parecen un diario público. Ahora que si hago algo de privacidad con una cadena o con DID, y solo cambio un poco de dirección, siento que ya es el límite. Total, yo no me atrevo a tocar ningún protocolo de mezcladores; considérelo como pagar la matrícula. Así lo dejo por ahora y seguiré observando.

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