Hoy vi cómo el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años volvió a subir de golpe y me dio un vuelco el corazón. La verdad, este tipo de cosas macro normalmente no me gusta comentarlas, pero últimamente mis ajustes de posición sí se han visto arrastrados por ello. Cuando los tipos se aprietan, la tolerancia al riesgo se queda sin aliento, como si le hubieran drenado el fondo a una piscina; el dinero se contrae a toda velocidad, e incluso el gas se ha quedado sorprendentemente en silencio, bastante irónico: antes, cuando lo bloqueaban, decían que era caro; ahora resulta barato, pero yo por mi parte no me atrevo a mover nada. Los que se dedican a los NFT siguen discutiendo sobre regalías y la liquidez en el mercado secundario; la verdad, no lo termino de entender. Por un lado dicen que hay que proteger los ingresos de los creadores, y por otro se quejan de que el volumen de operaciones se seca; esa contradicción ahí está, y nadie tiene una solución. En fin, últimamente estoy haciendo poco y mirando mucho: el agua en la “piscina” está poco profunda, no sea que dé un paso en falso. Por ahora, así queda; seguiré creando algunas mini herramientas para probar la red.

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