A la gente le parece que ya es posible que un AI Agent haga interacciones on-chain completamente automáticas: como un mayordomo-robot incansable, que se encarga de vigilar el mercado, hacer frontrunning y “cosechar” por ti.


En realidad, claro: en mis gráficas de indicadores emocionales, muchos “smart contracts” se quedan trabados apenas se encuentran con la locura colectiva que desata un Meme; por ejemplo, la reciente ola de recomendaciones de celebridades. El robot puede calcular la funding rate, pero no puede calcular cuán fuerte es la mentalidad de los “retail” de que, aun cuando todo está mal, todavía confían en que “el último pase” se lo podrán transmitir a otra persona.
En las interacciones on-chain, el eslabón que más necesita intervención humana no es el código, sino decidir cuándo toca apagar una estrategia manualmente. La máquina sí ve los datos de la cadena, pero no puede ver lo que siente el apostador cuando se le ponen los ojos rojos: esa fantasía de “si gano otra más, me retiro”.
Total, por mi propia experiencia: la IA corre la ejecución por mí, pero esas pocas líneas rojas de valores emocionales extremos, yo las vigilo; para eso, yo sí que soy más preciso que cualquier cosa.
MEME1,82%
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