Ay, últimamente estoy jugando con puntos de la red de pruebas y mi estado de ánimo se ha vuelto un poco delicado. Antes lo veía solo como práctica: levantabas un nodo, interactuabas con un par de contratos, y ya te familiarizabas con un protocolo nuevo. Ahora, en cuanto ves las palabras “los puntos se pueden canjear”, tu expectativa sube sola, como un colibrí que huele el néctar: aunque sé que quizá sea solo aire, igual no puedo evitar dar un par de zambullidas más.



Últimamente estoy bastante indeciso. Por un lado, la tasa de financiación en esa parte está extremadamente exagerada; en el grupo dicen que habrá una reversión, otros dicen que sigan inflando la burbuja. Los dos lados tienen argumentos y hacen sentido, y yo también me pongo a pensar: en el tema de la red de pruebas, ¿debería ponerme también un stop de pérdidas? Por ejemplo, decidir cuánto tiempo y cuánto me puede costar el gas, y cuando llegue al umbral, irme: no convertir “practicar” en “apostar” por una expectativa.

Total, mi forma ahora es: primero pongo un presupuesto de tiempo, y cuando llegue la hora, no vuelvo a seguir. Por más fino que sea el informe de auditoría, no puede detener que uno se encienda por dentro. El stop emocional es más importante que cualquier otra cosa.
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