Acabo de echar un vistazo al mercado y llegué un poco tarde. ¡Joder! Pero los que tenemos cuerpo FOMO tenemos que aprender a buscar excusas para nosotros mismos, así que me fui a mirar direcciones on-chain para consolarme: decían que esto era una emboscada, no una compra a la que le toque “ser el último que agarra la bolsa”.



Últimamente he estado dándole vueltas a lo de las opciones. Comprador y vendedor son básicamente dos especies distintas. El comprador siempre cree que el valor temporal es hacia donde está apostando: aguanta y eso es la victoria. Pero en la mayoría de los casos, el tiempo es como un cuchillo lento, día tras día cortándote. Al vendedor le va de lujo: puede tumbarse y cobrar algo de “tiempo” como si fuera su sueldo, paso a paso, como si fuera cobrar alquiler; es bastante apetecible.

Esto me recordó todos esos proyectos de re-pledge (re-hipotecar) que últimamente no paran de decir “seguridad compartida” y “rendimientos superpuestos”. Suena bastante bestia, pero siempre me da la sensación de que algo no cuadra. Alguien dijo que es un “juego de muñecas rusas” (matrioskas): apilas el riesgo y luego lo vuelves a vender. Y yo pensé: ¿no es justamente eso la estrategia del vendedor de opciones? Empaquetar el valor temporal y la volatilidad como ganancias; total, si lo aguantas, es tuyo… si no lo aguantas, entonces que entre un “guerrero Fomo” como yo.

En fin, ya da igual. Si tengo la mano dura y la boca más dura, ¿qué importa que sea o no sea una matrioshka? Primero entro y luego hablamos.
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