Hablando de agentes de IA y de la interacción automática en la cadena, últimamente se ha vuelto cada vez más popular, y es verdad, pero siendo sincero, yo soy bastante “de pueblo”: por muy bonitos que sean los procesos de automatización, mientras involucren “salvaguardas de seguridad” y “asignación de responsabilidades”, siempre pienso que el trasero de las personas tiene que estar atascado en algún punto. Por ejemplo, en los fotogramas clave del ajuste de parámetros de una propuesta de gobernanza: aunque la IA lo calcule mejor, ¿al final quién da el visto bueno? ¿Quién firma ese nombre? Ese límite de fondo en la gestión de riesgos on-chain, incluso con acciones muy mecánicas: si se entrega ese permiso de “muti-sig” o de “timelock”, entonces ahí está el “ser humano” haciendo de respaldo. No es que mire con desprecio a las máquinas; es que esta lógica de reglas, en realidad, fue escrita por personas y es modificada por personas.



Sobre el tema de volver a apostar —el revuelo que hay alrededor, no hace falta que lo diga más—, ya sea que lo mires como muñecas rusas o como acumulación de rendimientos, aprovecho para meter un poco de reflexión: muchos aplauden que los agentes sustituyan a los humanos para la toma de decisiones continua, y yo, al contrario, creo que eso es más fácil que se convierta en “riesgo de muñecas rusas”: agente que gestiona agente, ¿quién paga la pérdida? Total, seguro que no es el código. Vamos despacio: por lo menos, mira bien hacia dónde termina fluyendo el efectivo.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado