我 lo intenté una vez: apagué el software de trading y las notificaciones de redes sociales, dejé solo un recordatorio de sonido; cada día miraba únicamente dos veces los gráficos de indicadores de sentimiento. No seguí ningún otro tema candente. El resultado fue que en ese periodo justo logré esquivar la caída después de dos “bull runs express”, mientras que los que iban tras las tendencias lo pasaron mal: o sus billeteras fueron víctimas de phishing, o cuando se agotaron los hardware wallets, tuvieron que comprarlos a precios altísimos y luego se dieron cuenta de que ya estaban atrapados desde antes. En pocas palabras: la atención es el gas más caro. Las tendencias van rotando una y otra vez, y a quienes les cortan primero son a los que tienen las manos inquietas. Ahora que estamos en esta etapa de alta incidencia de enlaces de phishing, yo más bien siento que estar tranquilo y con poca cosa alrededor es más seguro; total, si ando con menos dinero, tampoco pasa nada. No hace falta preocuparse por dónde, en qué cadena, te engañan con el “mejor proyecto del año”.

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