Me cansé. Anoche no podía dormir y le di una vuelta a mis wallets on-chain, y vi que había repartido mis activos en siete u ocho cadenas, como si estuviera tirando pimienta. Algunas direcciones ni siquiera recuerdo por qué las había guardado: era solo para cazar un airdrop o probar un puente entre cadenas. Y lo que más me enfada es que, cuando el mercado se quedaba tranquilo, los enlaces de phishing se multiplicaban, como en plena fiebre: te descuidas y autorizas un clic “sin querer” y podrías perder los ahorros de años.



La verdad es que, si no tratas tus activos como algo importante, tus activos tampoco te van a tratar como si lo fueran. Mi solución es muy de “forma vieja”, pero funciona: definir un “día de liquidación de la red principal” y operar solo una o dos veces al mes; el resto del tiempo, todos los activos se quedan en un hardware wallet o en direcciones con firmas que no se mueven. La fragmentación no es lo peor; lo peor es que tú quieras estar todos los días ordenándolo, y cuanto más lo ordenas, más se vuelve un caos, además de que es fácil equivocarse. Lo que necesitas que te recuerden es esto: controla tus manos, no hagas clic en ningún enlace cuando estés emocional o impulsivo.

Al final, yo me pongo una alarma cada mes: el día señalado hago una sola vez el orden on-chain y el resto del tiempo solo miro y no muevo nada. Ustedes también pueden probar: antes de regañarse por estar desordenados, primero denle un “espacio” a sus activos.
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