Cuando las tasas de financiación se disparan hasta el cielo, la verdad es que me cuesta mucho decidir. ¿Hago de contrapartida y cobro esa poca financiación? Pero si el sentido sale mal, la volatilidad puede comerse todo; si evito la volatilidad, también siento que pierdo oportunidades. En cualquier caso, yo me inclino más por observar primero: esperar unos minutos, ver si hay órdenes grandes que hunden el precio o lo impulsan, y recién entonces decidir si pongo órdenes.



Últimamente he estado viendo cómo algunas transferencias on-chain de gran monto se interpretan como “dinero inteligente”; la verdad, me parece bastante absurdo. A veces solo es que el exchange mueve un cold wallet y todo el mundo se sube al tren. La vez pasada puse una orden y, en vez de ejecutarse, quedó atorada en la cola: estuve intentando con recarga y reintentos varias veces hasta que por fin se completó. Cuando volví a mirar, la tasa de financiación ya había cambiado varias rondas.

Al final, mejor ser más prudente: primero mirar la curva del AMM y la distribución de comisiones, y no actuar como contrapartida sin pensarlo.
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