Acabo de bajar a comprar un café y hacía tanto viento que el vaso estuvo a punto de volar. Al volver, miré los mensajes en la cadena y resulta que otra vez alguien perdió activos: todo el mismo guion de siempre, el de autorizaciones con firmas.



A veces de verdad pienso que la seguridad de la cartera es como una bola de espejo: lo que ves, la frase mnemónica, el cuadro de confirmación de la firma, los sitios de phishing, en realidad son reflejos de tus propias emociones. Cuando te sube el “fervor”, tocar una vez “Aprobar” es igual de rápido que beber café caliente; no te da tiempo de mirar qué permisos le vas a estar otorgando.

Lo de los puentes entre cadenas tampoco es poca cosa; es bastante raro: si el precio se desvía un poco, la comunidad empieza a gritar “esperen la confirmación”. Pero esas cuantas decenas de minutos que esperas… los activos ya se los llevó un robot. En pocas palabras: los datos on-chain no mienten, siempre que sepas leerlos.

Mis dos líneas rojas son estas: una, la frase mnemónica siempre fuera de línea; y dos, antes de firmar, comprobar si el contrato del otro es uno recién desplegado y si tiene historial de auditorías. Lo demás, con ir más despacio basta.
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