Acababa de pasarme media tarde haciendo cola, recargando y reintentando para poder entrar en el juego on-chain, y al mirar el modelo económico por encima, la inflación + el doble apalancamiento de los estudios se lo combinan en una espiral que estrangula: no es de extrañar que los precios no se vengan abajo. En realidad, hoy en día también hay un poco de ese sabor en LST/reenrepledge (re-staking): mucha gente solo ve los altos “intereses” que promete el protocolo, pero no profundiza en quién está pagando realmente ese rendimiento.



En pocas palabras, los operadores de nodos usan la liquidez de los LST para ejecutar la verificación y ganar recompensas; esa capa de beneficio es relativamente transparente. Pero el rendimiento adicional del reenrepledge, en esencia, aprovecha el sobreprecio de “seguridad como servicio”; en la práctica, sigue siendo un recorte de los beneficios tempranos del lanzamiento de los tokens. Si la narrativa del token y la demanda no aguantan, el rendimiento se reduce drásticamente.

No es que no se pueda jugar, sino que hay que ver con claridad el ritmo de liberación de la curva y la presión vendedora implícita en los niveles altos. El diseño del modelo es como cortar ropa: si la talla no encaja, todo se deforma; al final, quien paga es la gente que va haciendo reinversión manual.
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