Recientemente vi algunos precios mínimos de NFT y la caída realmente deja un poco aturdido. Antes había esa fiebre de ir a por “blue chips”, ahora ni siquiera en la comunidad queda tanta gente gritando órdenes; cuando se ajustaron las regalías, la liquidez se siente como un arroyo de montaña helado en invierno: el agua sigue ahí, pero no fluye. No hay mucho de qué entrar en pánico; en realidad, yo ya hacía tiempo que no me esperaba volarme la cabeza con esto. Antes, cuando veía que el floor se desplomaba, me ponía ansioso; ahora, en cambio, me parece el momento de ir añadiendo leña poco a poco.



De paso, vi que todos hablan de cosas extremas con la tasa de financiación, unos dicen que es una señal de reversión, otros que todavía hay que apretar para sacar el exceso de burbujas. Yo lo veo distinto: en estos momentos, menos mirar K-line y más mirar si lo que tienes en tus manos encaja contigo. A largo plazo, no es el talento, es la costumbre: la costumbre de ir construyendo posición por tramos, la costumbre de tratar la posición como leña, no buscar una combustión explosiva, solo que el horno se mantenga caliente. Así que, por ahora, todo bien: el monte está en calma, y solo toca esperar a que se derrita la nieve.
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