Vaya, en estos dos días he estado mirando las etiquetas de direcciones en la cadena y, cuanto más miraba, más me parecía que esto es como echar las cartas. Algunas direcciones se ven como de “grandes” — transferencias de gran cuantía, interacciones frecuentes con protocolos populares — pero cuando las revisas, resulta que detrás de todo hay bots de plataformas de tareas ejecutándose. La lucha contra el anti-sybil ha hecho que todos parezcamos tener doble personalidad; los cazadores de recompensas ahora compiten como si fuera más duro que ir a trabajar, y el sistema de puntos lo calculan con más detalle que el propio recibo de sueldo.



Lo que aprendí no son técnicas, sino esto de los perfiles de direcciones: con creerte tres partes ya basta. Las otras siete, tienes que investigarlas por tu cuenta, revisar el flujo de fondos: de dónde sale el dinero, a dónde va, y de paso adivinar cuántas manos pasó por esa pila de mezcladores de fondos. En cualquier caso, no te quedes solo con las etiquetas; seguirles también es una trampa.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado