Una lógica bastante extraña que tienen algunas mujeres, que muchos hombres no pueden entender, es la siguiente: si ella vive sola y gana 4.000 al mes, puede arreglárselas para vivir. Se aprieta en el metro, come ramen instantáneo, come comida para llevar, vive en un cuartucho pequeño en renta y ni una sola queja.


Pero en cuanto encuentra pareja y se casa, ya no le sirve. De repente se vuelve delicada. Te reprocha que ganas poco, que no tienes futuro, que no le das una vida mejor.
En resumen: ella piensa que toda la amargura de lo que come te la provoca tu falta. ¿A veces no te parece gracioso?
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