Con carácter rebelde. Un grupo de empleados de OpenAI se pone en contra de su jefe y canta en su contra; ellos mismos ponen la bolsa, hacen donaciones a organizaciones rivales de la empresa y piden que el gobierno controle a OpenAI.



Recientemente, un grupo de empleados de OpenAI hizo una donación a una organización política llamada “Guardrail Alliance” (“Alianza de las vallas”). Dentro de ese grupo, una ingeniera donó de una sola vez 200.000 dólares.

Esa organización sostiene que se deben establecer reglas más estrictas, regular a las compañías que desarrollan estas IA de vanguardia y hacer que respondan por los riesgos sociales que la tecnología pueda causar.

Lo gracioso es que la alta dirección de OpenAI también está pagando, apoyando a otra organización política llamada “Leadership for the Future” (“Liderazgo para el futuro”).

Esa organización cree que la regulación no debe frenar la innovación en IA, por lo que se opone a políticas que ella considera que sofocan la innovación. Además, en las elecciones apoyará a candidatos que sean más favorables a la industria de la IA.

Esos empleados dicen que si el gobierno no logra controlar a las compañías de IA, entonces investigar seguridad de nada servirá. Consideran que las acciones de la dirección actualmente ya contradicen la propia misión de OpenAI, y que por eso no quieren que la regulación de la IA llegue a aterrizar.

Si no se rebelan, al final, la IA podría quedar en manos de unos pocos extremadamente ricos que no tienen que asumir responsabilidad.
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