Si ahora recién piensas subirse al tren para almacenar, no compraría primero a Hynix, que tiene los fundamentales más fuertes.


La razón es simple: Hynix gana en HBM, pero el mercado ya le ha dado expectativas lo suficientemente altas; además, el negocio de Samsung es demasiado diverso y el aumento en precios de la memoria no se transmite a las ganancias generales de forma tan “pura”.
Micron tiene varios problemas: su cuota en HBM va rezagada y su desempeño también es más volátil.
Pero a su favor tiene una lógica más sencilla: es el principal proveedor de memoria en suelo estadounidense; cuando suben los precios de DRAM y NAND, se beneficia directamente. Y a medida que el ciclo de la memoria ha llegado hasta aquí, ya no se trata solo de si la empresa es buena o mala, sino de la diferencia en expectativas y de las probabilidades.
Si quiero certeza sectorial, elijo Hynix.
Si quiero la elasticidad después de una corrección, vigilaría a Micron.
En una frase: para la posición en la industria elige Hynix; para la ventaja en la operación elige Micron.
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