La vida abre mil rutas distintas, norte y sur; tú te diriges a Xiaoxiang, yo hacia Qin.


El destino, en su constante cambio, convierte lo más profundo en algo tan superficial.
Algún día todos aceptaremos con calma todo; entre vaivenes de alegría, ira, locura y desvarío, lo olvidaremos.
El ser humano, al final, solo se cuida a sí mismo; y lo último que se alcanza es siempre reflejarse a uno mismo.
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