Diez señales de que tu inteligencia emocional es muy baja



1. Interrumpir siempre

Cuando otra persona comparte contigo en serio, se desahoga, y todavía no ha terminado cuando la interrumpes, esa sensación de no ser respetado, de verdad apaga de golpe las ganas de expresarse del otro. Aunque lo que digas sea muy razonable, en los ojos de la otra persona solo parecerá que no tienes modales.

Métodos de corrección:

1. Cuando la otra persona esté hablando, repite mentalmente 3 segundos y recién entonces habla.
2. Cambia “yo pienso que” por “lo que tú dices es…”, primero resume lo que dijo la otra persona y después expresa tu punto de vista.
3. Pon atención en el tono, la expresión y las emociones de la otra persona; escucha con seriedad.

2. Lecciones como si fueras profesor

La esencia de dar sermones es asumir: “Yo sé más, yo soy mejor”. Adoptas la postura de “es por tu bien” para juzgar a los demás desde un pedestal moral; es muy fácil hacer que la gente sienta que no la respetas. Mejor que una frase como “yo estoy contigo”, que en realidad tiene más fuerza.

Métodos de corrección:

1. Si la otra persona no te pregunta, no emitas opiniones de forma espontánea.
2. Cambia “tú deberías” por “yo te entiendo”.
3. Prohibido contestar con preguntas para atacar: prohibido decir “¿por qué solo te castigan a ti y no a los demás?” Ese tipo de pregunta, que hiere, está prohibida.

3. Hablar demasiado directo

“Soy una persona que habla directo, no lo tomes a mal”, pero en realidad cada frase es como una aguja que atraviesa y hace que el otro instantáneamente no quiera hablar. Hablar directo nunca ha sido una virtud si no consideras los sentimientos de los demás; eso es falta de educación.

Métodos de corrección:

1. Antes de hablar, detente unos segundos y piensa si vale la pena decirlo.
2. Practica contener lo que vas a decir: cuando leas o veas televisión, solo mira y no hables; controla tu boca.
3. Anota lo que digas mal en una libreta y revísalo cuando no tengas nada que hacer.
4. Preguntas por hábito

Tu compañero te pregunta si el archivo hay que imprimirlo en dos copias. Respondes de forma casual: “¿tú qué piensas?”, ¿te resulta incómodo? Es como si una ira sin nombre se te apretara en el pecho y te dejara extremadamente sin palabras. Aunque este tipo de pregunta no corte con sangre, cada “corte” es mortal.

Métodos de corrección:

1. Habla bien: usa oraciones afirmativas en lugar de preguntas. Cambia “¿tú qué piensas?” por “con dos copias basta”.
2. Usa “yo” en vez de “tú”.
3. Observa tus emociones; cuando estés de mal humor, presta atención a cómo respondes.

5. Disfrutar de “tirar dardos” a los demás

Cuando no hay acuerdo, sueltas directamente: “¿tú qué sabes?”. Si alguien te hace una sugerencia, respondes con un “hazlo tú si puedes”, dejando a la otra persona sin palabras. Para los demás, tú eres alguien con espinas por todas partes, y básicamente no se puede comunicar contigo.

Métodos de corrección:

1. Cuando te den ganas de atacar, haz un gesto: junta las dos manos con los dedos entrelazados, colócalas en el abdomen y mantén la postura durante un minuto.
2. Simula respuestas “atacantes” con tu familia y piensa desde el lugar del otro.
3. Descubre más cualidades de los demás y ofrece elogios sinceros.

6. Le encanta negar a los demás

No importa lo que digas, él siempre contesta: “no, no, no”. Si esa negación sale de la boca demasiadas veces, desaparecen las ganas de seguir comunicándose, porque cuanto más dices, más te niegan.

Métodos de corrección:

1. Presta atención a si cuando hablas, con frecuencia empiezas con “no”.
2. Primero confirma y después niega; será mucho mejor.
3. Ajusta los gestos al negar: fruncir el ceño, hacer puchero, cruzar los brazos, etc.

7. Le encanta señalar las debilidades del otro

Señalar las debilidades de alguien, en esencia, es pisotear su autoestima. Es la forma más brusca de comunicarse. Sin importar el momento, tocarle el punto doloroso solo hará que el otro no tenga dónde ponerse. Aunque tú no tengas mala intención, esa persona lo recordará en el corazón.

Métodos de corrección:

1. No persigas el punto doloroso del otro preguntando.
2. Los defectos de los demás, si no se tienen que decir, mejor no decirlos. Si de verdad no aguantas, usa “elogio” para reemplazarlo.
3. Deja que seas tú quien le quite la carga al otro y le permita tocar tus propias heridas.

8. Le encanta burlarse de los demás

Xiao Wang le encanta leer. Cuando sus compañeros lo atacan con burlas, lo tratan de “cerebrito”. Si un compañero escribe mal los datos, y luego lo provocan en voz alta delante de todos: “¿cómo no sabes ni esto?”, esas frases que parecen bromas, en realidad hieren sin que se note.

Métodos de corrección:

1. Trata a la otra persona como a un desconocido: la gente no se burla de los desconocidos.
2. Si no estás seguro de si la broma molestará al otro, no la digas.
3. Pon toda tu atención en tu propio crecimiento; entonces no tendrás espacio para burlarte de los demás.

9. Le encanta presumir

Quien ama presumir, sin darse cuenta se coloca por encima y pone a los demás por debajo. A través de comparaciones, resalta su superioridad. Una o dos veces quizá está bien, pero cuando se repite demasiadas veces, todos empiezan a evitarlo a propósito y no quieren volver a relacionarse con él.

Métodos de corrección:

1. Cultiva intereses y aficiones internas para enriquecer tu mundo espiritual.
2. Si de verdad consigues dinero o éxito, aprende a cambiar de círculo, en vez de hacer alarde delante de conocidos.
3. No conviertas a tus amigos en un escenario para presumir.

10. Falta de empatía

Por ejemplo, cuando un amigo sufre un revés, tú solo dices con frialdad: “¿y qué, no es para tanto?”, pero no sabes que esa frase aparentemente simple hará que la persona se sienta extremadamente sola e impotente.

Métodos de corrección:

1. Solo haz bien el papel de “oído para desahogos”, sin meterte a arreglarlo.
2. Trata bien a la gente a tu alrededor y ofrece un poco más de ánimo.
3. Evalúa menos y escucha más; espera a que el otro se calme.
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