Hace poco, un antiguo compañero de clase que no veía en 26 años me dijo que quería venir a verme, pero lo rechacé. Le dije que ahora tengo una fobia social bastante grave y que mejor hiciéramos una videollamada.



La verdad es que ahora sí tengo algo de ansiedad social; cara a cara todavía me siento un poco incómodo. En realidad, el contacto cara a cara es una socialización forzada, no tan libre como una videollamada. El efecto es más o menos el mismo: charlamos sin mucho orden, recordando cosas del pasado y hablando de cómo estamos ahora.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado