Antes vi el documental "Los Dioses de Sanhe", que mencionaba un detalle: un "colgado" de largo plazo finalmente murió de hambre en su propia habitación alquilada. En ese momento, solo sentí lo absurdo y la ironía, pensando que esta persona era tan vaga hasta el extremo que llegó a ese punto.



Ahora, de repente, entendí otra posibilidad: ese estado, quizás no era pereza, sino depresión que había llegado al punto de que el cuerpo perdía la capacidad de moverse, incluso la acción más básica de supervivencia, como "levantarse a comer", se volvía imposible de completar. Lo que los demás ven es a una persona tumbada sin moverse, como si hubiera renunciado a esforzarse, pero para la persona en cuestión, podría ser un abismo donde ni siquiera le quedaban fuerzas para salvarse a sí misma.

Al pensar en esto, cuando vuelvo a mirar a quienes viven mucho tiempo en la pobreza y en entornos sin salida, me siento más pesado. Cuando una persona es comprimida por la vida durante tanto tiempo que casi no tiene margen de maniobra, incluso los instintos básicos de supervivencia pueden ser completamente aplastados por esa presión.

Por eso realmente creo que si uno mismo está luchando en el umbral de la supervivencia, antes de traer una nueva vida a ese entorno, vale la pena pensarlo con más cuidado.

Esto no es juzgar a nadie desde una altura moral, sino esperar que más personas, antes de tomar esa decisión, puedan primero cuidarse bien a sí mismas.
Ver original
[El usuario ha compartido sus datos de comercio. Vaya a la aplicación para ver más.]
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado