Anoche casi tiré la frase de recuperación de la cartera fría como si fuera basura. Mientras limpiaba la cocina, mi mente seguía pensando en si el repentino aumento del gas en la cadena era un adelantamiento. Cuando me di cuenta, mis manos estaban frías.



Con el mercado actual, todos saben cómo está la liquidez. Llegó la noticia de que cierto lugar aumentó los impuestos, y en el grupo todos calculaban los costos de entrada y salida de fondos. Pero al final, ¿de qué sirve calcular? El dinero que debía irse ya se fue, y el que no se fue no es por la tasa impositiva. En pocas palabras, ahora no es cuestión de si comprar en el mínimo, sino de asegurarse de que uno todavía puede respirar en el campo.

Yo ya cerré casi todo el apalancamiento, solo dejé un poco al contado. El pan quemado todavía se puede comer, pero si la posición explota, no hay renovación. Primero, sobrevivir; lo demás, ya se verá.
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