aflojo mi nombre como ceniza de un ala silenciosa


el cielo olvida que alguna vez me sostuvo entre las estrellas
la noche entra en mi boca como miel oscura y su himno amargo se vuelve dulce suficiente para retenerme
la piedra se vuelve pluma, la pluma se vuelve aliento
no pido a ningún cielo que me rescate
solo al río escondido dentro de las raíces
al viento que se arrodilla ante ningún trono
a la lluvia que se entierra para florecer
que me disuelva sin rechazo, que cada pena pierda sus bordes
que desaparezca tan por completo que incluso el silencio deba tomar prestada mi forma
y si quedo,
que sea solo como polen, como marea,
como el peso quieto de la luz estelar
regresando a casa.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado