Cuando una persona está cansada, es fácil que surja la indiferencia y la irritabilidad; cuando una persona está en apuros, es fácil que se vuelva estrecha de miras y calculadora; solo cuando una persona es feliz es fácil tener tolerancia y optimismo. Por lo tanto, muchas veces el carácter no es una cualidad fija de una persona, sino una manifestación externa del estado del entorno en el que se encuentra. Así que, muchas veces, además de cultivar la mente, también debemos mejorar nuestras condiciones de vida. Las circunstancias determinan el estado de ánimo, y la vida nutre la mentalidad.

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