Cuando me gradué y empecé a trabajar, me encontré con un jefe que, si no se trataba de trabajo, consentía mucho a sus subordinados. Les compraba teléfonos móviles a todos, cada vez que salía un modelo nuevo se los cambiaba. Por la tarde, traía licor. Tenía un fondo común para que comieran y merendaran. Por la mañana, traía pastel. Pero cuando entraba en modo trabajo, todo tenía que ser perfecto, y si preguntabas algo, tenías que poder responder.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios