Mi colega siempre me pregunta cuánto he ahorrado a lo largo de los años, y yo digo: "¿Para qué quieres saber eso?" Ella sonríe y dice: "Solo tengo curiosidad, ¿cuánto puede ahorrar una persona en la mediana edad?" Yo digo casualmente: "Unos cincuenta o sesenta mil." Ella se ilumina y dice: "Préstame 30 mil, úsalo en medio año." Rápidamente busco una excusa: "No tengo tanto, todo está en manos de mi esposa, ¿quieres 3 mil?" Ella acepta con entusiasmo: "Sí, está bien."


Ya que lo dije, no me quedó más remedio que prestarle 3 mil. No esperaba que en tres meses ella devolviera el dinero, además con 5000 adicionales. Insisto en no aceptarlo, pero ella dice que no hay problema, que con tu dinero ha ganado bastante. Luego suspira y dice: "Si hubieras tomado 30 mil al principio, ahora te tendría que dar 5 mil más." Yo digo con pesar: "Qué lástima." Ella aprovecha la oportunidad y dice: "Bueno, tú ve a casa y piénsalo, préstame 30 mil, esta vez en medio año, y te aseguro que no te arrepentirás."
Al llegar a casa, le cuento esto a mi esposa, y ella inmediatamente dice que no se debe prestar ni un centavo más. La cantidad extra que te di, esos 5000, fue como comprar un hueso con oro, solo para ganar tu confianza. Si prestas los 30 mil esta vez, seguro que no los recuperarás.
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