#广场预测世界杯赢40000U Predicciones audaces para las cuatro partidos de mañana en el Mundial: España, Uruguay y Egipto ganarán, Irán tiene potencial para una sorpresa


La segunda ronda de la fase de grupos del Mundial acaba de comenzar, y ya ha llegado el umbral para la clasificación.
En los cuatro partidos de mañana, cada uno depende del destino de al menos dos equipos para avanzar. Tras la primera jornada, los equipos tradicionales muestran una puesta en marcha lenta, los equipos novatos tienen una resistencia al máximo, y la frase “claramente fuertes y débiles” ya no funciona tan bien en este Mundial.
España contra Arabia Saudita es la batalla de redención de los favoritos al título. Empataron 0-0 en la primera jornada con Cabo Verde, siendo una de las sorpresas más llamativas desde el inicio. Con un 74% de posesión, 27 disparos y 11 córners, datos que muestran una dominación absoluta, no lograron marcar ningún gol. El problema de siempre del fútbol de posesión, de presionar sin avanzar y de dominar sin penetrar, se ha vuelto a exponer bajo los focos del Mundial. El equipo de De la Fuente no es que no cree oportunidades, sino que la eficiencia en la finalización en el área, y las variaciones contra defensas densas, no están a la altura del valor de 1.27 mil millones de euros del plantel. En este partido, España no tiene margen de error. No se trata de que si no gana, queda eliminado, sino que si no puede vencer a Arabia Saudita, las perspectivas de luchar por el título en la Copa del Mundo, siendo campeones de Europa, se convertirían en una broma.
La buena noticia es que Yamal probablemente será titular, este joven de 18 años, un punto clave en las bandas, es precisamente la variable que más necesita romper el autobús. La disciplina defensiva de Arabia Saudita no es mala, pero la altura de la línea defensiva y la velocidad de giro, frente a la continua circulación y penetración por las bandas de España, difícilmente podrán sostener los 90 minutos.
La duda siempre no es si España puede ganar, sino cuántos puede ganar y si puede mostrar un dominio convincente. Uruguay contra Cabo Verde es la batalla de reivindicación de los sudamericanos. La situación de Uruguay no es mucho mejor que la de España. Empataron 1-1 con Arabia Saudita en la primera jornada, con Nunez fallando varias oportunidades claras, y la falta de creatividad en el mediocampo se amplificó mucho. Este equipo sigue con la misma vieja fórmula, lanzando balones por las bandas y bombardeando en el aire para crear amenazas, pero frente a un equipo que defiende con autobús, las opciones son muy limitadas. Pero Cabo Verde no es Arabia Saudita. La capacidad de este equipo de novatos para empatar con España se basa en gran parte en la actuación sobresaliente del portero y en una táctica de defensa extrema, por lo que su potencial ofensivo casi puede ser ignorado. La fuerza física y la ventaja en los tiros libres de Uruguay son precisamente las áreas en las que Cabo Verde más sufre. Mientras Uruguay mantenga el ritmo, sin precipitarse en ataques desordenados, es muy probable que consiga los tres puntos. La única variable es el tiempo. Cuanto más tarde llegue el gol, más fuerte será la chispa de la sorpresa. Egipto contra Nueva Zelanda es la batalla por puntos de los nuevos talentos africanos.
Los cuatro equipos del grupo G empataron en la primera jornada, quien consiga la primera victoria tendrá la iniciativa para avanzar. Egipto es el que tiene la mayor fuerza en papel, y la presencia de Salah es la garantía del límite inferior del equipo. En su partido contra Bélgica, Egipto estuvo liderando hasta la segunda mitad, pero finalmente fue igualado por un gol en propia puerta, lo que fue algo frustrante. Pero también se puede ver que la resistencia defensiva y la eficiencia en contraataques de Egipto han mejorado respecto a ediciones anteriores.
Nueva Zelanda juega de forma sencilla y directa, confiando en balones aéreos y en el contacto físico, pero la diferencia técnica es un problema serio. La conducción, los pases y la finalización de Salah son únicos en este grupo, y mientras el mediocampo apoye lo suficiente, que Egipto gane a Nueva Zelanda es algo natural. Ganar este partido significaría que Egipto está prácticamente en los octavos de final. Irán contra Bélgica es el partido donde más posibilidades hay de una gran sorpresa. Nadie considera a Irán como favorito, pero tampoco se atreve a subestimar a esta caballería persa. Empataron dos veces con Nueva Zelanda en la primera jornada, demostrando una gran capacidad de resistencia y ejecución táctica. La formación defensiva 5-4-1 es impenetrable, con doble pivote que cubre mucho espacio, y en el contraataque, Taremi como punto de apoyo y Jahanbakhsh en las bandas tienen la capacidad de dar golpes letales.
Más importante aún, la capacidad de Irán para los partidos importantes en grandes torneos es de las mejores entre los equipos asiáticos. La problemática de Bélgica proviene de su propia estructura. Tras la retirada de su generación dorada, el equipo atraviesa una fase de transición sin una verdadera generación de relevo. La ausencia de Doku reduce la potencia en las bandas, Lukaku tiene altibajos, y el control del mediocampo ha bajado mucho. Empatar con Egipto en la primera jornada evidenció los problemas de falta de poder ofensivo y ritmo lento del equipo. Frente a la defensa cerrada de Irán, Bélgica probablemente repetirá el mismo error que España: dominar la posesión, pero sin crear oportunidades claras, y ser vulnerable a contraataques.
La sorpresa nunca es solo cuestión de suerte. Cuando un equipo ajusta su táctica al máximo, con una voluntad de lucha al límite, y el oponente está en baja forma o con dudas internas, la sorpresa tiene un terreno fértil para arraigar. Irán quizás no gane, pero tiene la capacidad de hacerlo. Mirando estos cuatro partidos en conjunto, se revela la verdad más dolorosa de este Mundial. La ventaja de los equipos tradicionales se está diluyendo rápidamente. No es que las potencias hayan bajado su nivel, sino que las debilidades tácticas, físicas y de ejecución de los equipos más débiles han alcanzado a los grandes. Defender con autobús ya no es una concesión de los débiles, sino la mejor estrategia calculada. La diferencia en la calidad de los porteros se está reduciendo, la madurez de los sistemas defensivos se está nivelando, y con la era del VAR, las decisiones son más justas, lo que hace que el costo de que un equipo pequeño logre un empate o una victoria sea cada vez menor. En un análisis profundo, la homogeneización de las academias juveniles está igualando las diferencias de estilo en el fútbol. La posesión y el control de España ya no son exclusivos, la presión alta de Alemania se ha aprendido en todo el mundo, las ventajas técnicas de Sudamérica se están reduciendo, y las desventajas en contacto físico se están acentuando.
Cuando todos los equipos construyen sus plantillas siguiendo el mismo modelo de fútbol moderno, que los grandes puedan aplastar a los rivales solo con talento será cada vez más difícil. La expansión del Mundial a 48 equipos no solo cambia el tamaño del torneo, sino también todo el ecosistema. Antes, en la fase de grupos, había dos o tres partidos fáciles, pero ahora cada partido se pelea hasta el final. La tolerancia de los grandes se reduce, y las sorpresas serán cada vez más frecuentes. No es que el nivel del Mundial esté bajando, sino que la brecha en el fútbol realmente se está estrechando.
Tras esta ronda, la clasificación en dos grupos se definirá aproximadamente. En el grupo H, si España y Uruguay ganan ambos, empatarán a 4 puntos, y en la última jornada se enfrentarán directamente por el primer puesto. Arabia Saudita y Cabo Verde entrarán en una lucha de vida o muerte, y el equipo que gane tendrá la oportunidad de avanzar como mejor tercero, mientras que el perdedor probablemente se despida del Mundial. La situación en el grupo G será aún más caótica. Si Egipto gana y Irán sorprende con una victoria, Egipto liderará con 4 puntos, seguido por Irán, y Bélgica y Nueva Zelanda quedarán al borde del abismo. En la última jornada, Bélgica enfrentará a Egipto, e Irán jugará contra Nueva Zelanda, y un cambio en la clasificación puede ocurrir en cualquier momento.
La próxima semana, la fase de grupos entrará en su fase final, con más partidos decisivos y más giros en la trama. La forma de Salah, Yamal y Nunez no solo determinará cuánto puede avanzar su equipo, sino que también será uno de los temas más destacados de este Mundial. La sorpresa en la primera jornada fue inesperada, y los resultados de la segunda jornada son la respuesta. ¿Habrá nuevas sorpresas mañana? Nadie puede asegurarlo. Después de todo, en el Mundial, cuando crees que todo está bajo control, suele ser cuando empieza la incertidumbre.
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#广场预测世界杯赢40000U Predicciones audaces para las cuatro partidos de mañana en el Mundial: España, Uruguay y Egipto ganarán, Irán tiene potencial para una sorpresa

La segunda ronda de la fase de grupos del Mundial acaba de comenzar, y ya se ha llegado al punto de inflexión para la clasificación.
En los cuatro partidos de mañana, cada uno lleva en juego el destino de al menos dos equipos para avanzar. Tras la primera jornada, los equipos tradicionales muestran una puesta en marcha lenta, los equipos novatos tienen una resistencia al máximo, y la frase “claramente diferenciados en fuerza” ya no funciona tan bien en este Mundial.
España contra Arabia Saudita es la batalla de redención de los favoritos al título. Tras un empate 0-0 con Cabo Verde en la primera jornada, uno de los mayores sorpresas desde el inicio del torneo. Con un 74% de posesión, 27 disparos y 11 córners, datos que muestran una dominancia absoluta, no lograron marcar ningún gol. El problema de jugar con posesión y control, sin ser agresivos, y de no romper la defensa, se ha vuelto a evidenciar bajo los focos del Mundial. El equipo de De la Fuente no es que no cree oportunidades, sino que la eficiencia en la finalización en el área, y las variaciones contra defensas densas, no están a la altura del valor de 1.27 mil millones de euros en su plantilla. España no tiene margen de error en este partido. No se trata solo de no perder y quedar eliminados, sino que si no pueden vencer a Arabia Saudita, las perspectivas de luchar por el título con la Eurocopa en el bolsillo se convertirían en una broma.
La buena noticia es que Yamal probablemente será titular, este joven de 18 años, un explosivo en las bandas, es justo la variable que más necesita romper el autobús defensivo. La disciplina defensiva de Arabia Saudita no es mala, pero la altura de la línea defensiva y la velocidad de giro, frente a la circulación continua y los desbordes por las bandas de España, difícilmente podrán sostenerse los 90 minutos.
La duda nunca ha sido si España puede ganar, sino cuántos puede ganar y si puede mostrar un dominio convincente. Uruguay contra Cabo Verde es la batalla de reivindicación de los sudamericanos. La situación de Uruguay no es mucho mejor que la de España. Empataron 1-1 con Arabia Saudita en la primera jornada, Nunez falló varias ocasiones claras, y la falta de creatividad en el medio campo se ha amplificado. Este equipo sigue con la misma fórmula, lanzando balones por las bandas y bombardeando por el aire para crear peligro, pero frente a un autobús defensivo, las opciones son limitadas. Pero Cabo Verde no es Arabia Saudita. Este equipo novato pudo empatar con España gracias a una actuación sobresaliente del portero y a una táctica de defensa extrema, casi sin amenazas en ataque. La ventaja de Uruguay en el contacto físico y en las jugadas a balón parado es justo lo que Cabo Verde no puede soportar. Mientras Uruguay mantenga el ritmo, sin precipitarse en ataques desordenados, es muy probable que consiga los tres puntos. La única variable es el tiempo. Cuanto más tarde llegue el gol, más fuerte arderá la chispa de la sorpresa. Egipto contra Nueva Zelanda es la batalla por puntos de los nuevos talentos africanos.
El grupo G, con sus cuatro equipos, empató en todos los partidos de la primera jornada, y quien consiga la primera victoria tendrá la iniciativa para avanzar. Egipto es el que tiene la mayor fuerza en papel, y la presencia de Salah es la garantía del mínimo. En su partido contra Bélgica, Egipto estuvo liderando hasta la segunda mitad, pero finalmente fue igualado por un gol en propia puerta, lo que fue algo frustrante. Pero también se puede ver que la resistencia defensiva y la eficiencia en contraataques de Egipto han mejorado respecto a ediciones anteriores.
Nueva Zelanda juega de forma sencilla y directa, confiando en balones aéreos y en el contacto físico, pero la diferencia técnica es un problema grave. La conducción, los pases y la finalización de Salah son únicos en este grupo, y si el mediocampo apoya bien, vencer a Nueva Zelanda será algo natural. Ganar este partido pondría a Egipto con un pie en los octavos. Irán contra Bélgica es el partido con más potencial para una gran sorpresa. Nadie considera a Irán como favorito, pero tampoco se atreve a subestimarlos. En la primera jornada, igualaron dos veces con Nueva Zelanda, demostrando una gran capacidad de resistencia y ejecución táctica. La defensa en 5-4-1 es impenetrable, con doble pivote que cubre mucho espacio, y en el contraataque, Taremi como pivote y Jahanbakhsh en las bandas tienen la capacidad de marcar la diferencia.
Más importante aún, la experiencia de Irán en partidos importantes en Asia es de las mejores. La problemática de Bélgica es evidente desde sus raíces. Tras la despedida de su generación dorada, el equipo atraviesa una fase de transición. La ausencia de Doku reduce su capacidad en las bandas, Lukaku tiene altibajos, y el control del medio campo ha bajado mucho. Tras un empate con Egipto en la primera jornada, se evidencian problemas de falta de profundidad en ataque y ritmo lento. Frente a la defensa cerrada de Irán, Bélgica probablemente repetirá el error de España: posesión superior, pero sin crear oportunidades claras, y con riesgo de ser vulnerables en contraataques.
Una sorpresa nunca es solo cuestión de suerte. Cuando un equipo ajusta su táctica al máximo, con una voluntad de lucha al límite, y el rival está en baja forma o con dudas internas, la sorpresa tiene un terreno fértil. Irán no necesariamente ganará, pero tiene la capacidad de hacerlo. Mirando estos cuatro partidos en conjunto, se revela la verdad más dolorosa de este Mundial. La ventaja de los equipos tradicionales se está diluyendo rápidamente. No es que la fuerza de los grandes haya disminuido, sino que las tácticas, la condición física y la ejecución de los equipos más débiles han alcanzado a los mejores. El autobús no es solo una concesión de los débiles, sino la mejor estrategia calculada. La diferencia en la calidad de los porteros se está reduciendo, la madurez de los sistemas defensivos se iguala, y con la era del VAR, las decisiones son más justas, lo que hace que el costo de que un equipo mantenga un empate o gane un partido sea cada vez menor. En un análisis profundo, la homogeneización de las academias juveniles está borrando las diferencias en estilos de juego. La posesión y el control de España ya no son exclusivos, la presión alta de Alemania se ha aprendido en todo el mundo, las ventajas técnicas de Sudamérica se están reduciendo, y las desventajas en contacto físico se están acentuando.
Cuando todos los equipos construyen sus plantillas siguiendo el mismo modelo de fútbol moderno, a los grandes les será cada vez más difícil arrasar con talento. La expansión del Mundial a 48 equipos no solo cambia la escala del torneo, sino también todo el ecosistema. Antes, en la fase de grupos, había dos o tres partidos fáciles, pero ahora cada partido se pelea hasta el final. La tolerancia de los grandes se reduce, y las sorpresas serán cada vez más frecuentes. No es que el nivel del Mundial esté bajando, sino que la diferencia en calidad realmente se está reduciendo.
Tras esta ronda, la clasificación en dos grupos se definirá aproximadamente. En el grupo H, si España y Uruguay ganan ambos, empatarán a 4 puntos, y en la última jornada se enfrentarán directamente por el primer puesto. Arabia Saudita y Cabo Verde entrarán en una lucha de vida o muerte, y el ganador tendrá la oportunidad de avanzar como mejor tercero, mientras que el perdedor probablemente quedará eliminado. La situación en el grupo G será aún más caótica. Si Egipto gana y Irán sorprende con una victoria, Egipto liderará con 4 puntos, seguido por Irán, y Bélgica y Nueva Zelanda quedarán al borde del abismo. En la última jornada, Bélgica enfrentará a Egipto, e Irán jugará contra Nueva Zelanda, y un cambio en la clasificación puede ocurrir en cualquier momento.
La próxima semana, la fase de grupos entrará en su fase final, con más partidos decisivos y más giros en la trama. La forma en que Salah, Yamal y Núñez estén, no solo determinará cuánto puede avanzar su equipo, sino que también será uno de los temas más comentados en este Mundial. La sorpresa en la primera jornada fue inesperada, y los resultados de la segunda jornada son la respuesta. ¿Habrá nuevas sorpresas mañana? Nadie puede asegurarlo. Después de todo, en el Mundial, la sensación de tener todo bajo control suele ser justo el momento en que comienzan las variables.
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HighAmbition
· hace2h
Gracias por compartir la información
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