Una vez, conversé con un viejo jugador que llevaba más de diez años en el mundo de las criptomonedas.


Tras varias fases de mercado alcista y bajista, su cuenta ya no era un número que una persona común pudiera imaginar.
El hermano Mao pensaba que iba a hablar de estrategias avanzadas o indicadores divinos, pero la primera frase me dejó atónito: la gran mayoría de las personas pierden dinero, no porque no entiendan el mercado, sino porque no pueden controlarse a sí mismas.
Luego, después de varias horas de charla, me di cuenta de que todo lo que decía eran cosas muy básicas.
Decía que muchas personas, al ver que el mercado sube, empiezan a preocuparse, temiendo perderse la oportunidad.
Cuando realmente entran en acción, suele ser en el momento de mayor emoción.
Al subir, temen perderse la subida; al bajar, temen volver a cero.
El resultado es que compran en los altos, venden en los bajos, y se enredan en idas y venidas hasta arruinarse.
También hay gente que le encanta comprar en los bajos.
Cuando cae un 20%, piensan que está barato;
cuando cae un 40%, creen que están recogiendo dinero;
y cuando cae un 60%, empiezan a comprar con todo.
Pero lo más cruel del mercado es que, cuando crees que ya tocó fondo, todavía puede seguir bajando.
El verdadero fondo no es algo que todos busquen comprar a toda costa, sino que se forma lentamente cuando la mayoría ya no quiere mirar el mercado.
Él dice que los momentos en los que más ganó en estos años, en realidad, fueron cuando menos operaba.
Cuando el mercado no es claro, espera;
cuando la tendencia no aparece, observa.
En los periodos de consolidación, prefiere quedarse quieto, en lugar de operar solo por operar.
Porque muchas pérdidas no vienen de hacer mal en la dirección, sino de hacer demasiadas órdenes sin sentido.
Luego, al mirar hacia atrás, uno se da cuenta de que:
Seguir una subida una vez, pierde un poco;
Copiar en el fondo una vez, pierde un poco;
Mantener una posición una vez, pierde un poco más;
cada vez no es algo fatal, pero si se hace muchas veces, la cuenta se acaba.
En estos años, el mercado en sí no ha cambiado mucho.
Lo que ha cambiado son las personas que participan en él.
Algunos buscan la copa de la inmortalidad todos los días, cambiando indicadores, estrategias, maestros;
otros simplemente practican una misma cosa: controlar las emociones y seguir la disciplina.
Al final, no son los más inteligentes los que permanecen, sino los que mejor se controlan.
Si últimamente solo estás persiguiendo subidas y vendiendo en bajadas, comprando justo cuando cae y vendiendo justo cuando sube,
no te apresures a culpar al mercado. #La Reserva Federal mantiene las tasas sin cambios por cuarta vez
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