No me importa lo que otros digan a mis espaldas.


Porque en la mediana edad, hay muchas cosas que no puedo controlar.
Quien no habla a tus espaldas, no habla de ti.
Yo no soy renminbi ni bitcoin.
No puedo hacer que todos me quieran, no espero que todos me gusten, aunque los ojos sean iguales, las opiniones son diferentes. La boca es igual, pero las palabras no.
En este mundo siempre habrá alguien que te guste. Y siempre habrá alguien que no te guste.
Por eso, solo me ocupo de ser yo mismo, si estoy bien o mal, que hablen ellos.
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