Una vez que Dios comienza a sangrar, la fe se convierte en valoración.


Trump dijo que si no se firma el acuerdo con Irán, continuar la lucha podría llevar a una catástrofe económica.
Esta frase en realidad es muy interesante.
La antigua Estados Unidos, daba la impresión de:
Cobrar protección en todo el mundo, controlar rutas marítimas, dominar el orden petrolero, querer pelear con quien sea.
La guerra era las ruinas de otros,
El dólar era su beneficio.
Pero ahora las cosas son diferentes.
Una vez que "Dios" comienza a sangrar, lo primero que cambia no son los enemigos, sino los pequeños aliados a su alrededor.
Antes, todos te seguían porque parecías invencible.
Podías pelear, ganar, cobrar protección, repartir el pastel, e incluso respaldar a todos.
Pero cuando los pequeños aliados descubren:
que tú también puedes sentir dolor al pegar,
que pelear también te da miedo al precio del petróleo,
que sancionar a otros también puede perjudicarte a ti,
que mantener el orden cuesta cada vez más,
entonces muchas personas vuelven a replantearse sus cálculos.
Lo que se llama lealtad, muchas veces no es fe.
Sino una apuesta a la victoria continua del fuerte.
El momento más peligroso de un imperio no es cuando sus enemigos se vuelven más fuertes.
Sino cuando los aliados empiezan a dudar:
¿Realmente todavía puedes ganar?
Ver original
post-image
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado