Adiós para siempre en el Festival del Bote del Dragón, recuerdos de mis padres, las palabras que quiero decir:


Debería ser un día de celebración universal, un día para conmemorar a los ancestros, pero este año, el Festival del Bote del Dragón, para mí, se convirtió en una experiencia inolvidable.
En este día, perdí a mi querido papá y mamá uno tras otro. Ellos fallecieron tranquilamente por cáncer, sin luchar, sin demasiado dolor, simplemente cerraron los ojos en paz y nos dejaron a los cuatro hermanos. Desde entonces, solo quedamos mi hermana, mis dos hermanas menores y yo, dependientes unos de otros, enfrentando este hogar repentinamente incompleto.
Al recordar el año pasado, casi cada noche la pasé en la sala de hospital. Desde cuidar a mamá, hasta que después papá también cayó. Durante el día, tuve que administrar con esfuerzo la empresa familiar para mantener la vida; por la mañana, mi hermana y las menores turnaban para cuidarlos con esmero; por la noche, yo tomaba el relevo, vigilando hasta la madrugada. El tic-tac de los aparatos, las luces tenues del pasillo, el olor a desinfectante, se convirtieron en mi compañía día tras día. Por muy cansado que estuviera, por mucho que me ardieran los ojos, no me permitía relajarme ni un instante. Porque sabía que ese era su último tiempo en este mundo.
A menudo, en la noche, me pregunto:
¿Para qué vino la gente a este mundo? ¿Y por qué se va?
¿Para saborear el amor y ser amado, para completar un vínculo de sangre, y luego, con plenitud o arrepentimiento, partir en silencio?
Hoy en día, el aroma de los zongzi del Festival del Bote del Dragón todavía flota, pero mis padres ya no están. Solo quiero decir una cosa: gracias, papá y mamá.
Gracias por cuidar tan bien de nosotros, los cuatro hijos, por darnos un amor y una enseñanza desinteresados, que ahora nos permiten enfrentar la vida con independencia, ya no siendo niños que necesitan que los cuiden constantemente. En ese día del Festival del Bote del Dragón, aunque ya no están, sé que ustedes pueden escuchar esta gratitud desde el cielo. El amor de los padres es como el mar, la luz de la primavera en la hierba, imposible de pagar en esta vida.
También quiero decirles a todos mis amigos:
Acompañen más a sus familias.
El tiempo, una vez pasado, nunca volverá. "El árbol desea estar en calma, pero el viento no se detiene; los hijos desean cuidar a sus padres, pero los padres no esperan." No esperen a perderlos para llenarse de arrepentimiento. Valoren cada Festival del Bote del Dragón, cada reunión familiar, cada ser querido que aún está a su lado.
En este Festival del Bote del Dragón, aunque en casa faltan las dos personas más importantes, seguiremos viviendo con fortaleza, como ustedes desean. Que descansen en paz, papá y mamá en el cielo. El próximo año, en el Festival del Bote del Dragón, llevaremos su amor y seguiremos adelante.
El aroma de los zongzi lleva pensamientos, las balsas de dragón llevan bendiciones.
¡Gracias, papá y mamá! Los amamos.
También usaremos la inteligencia artificial para ganar más tiempo, ¡el tiempo es más valioso que cualquier cosa!
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