Esta noche cené con una vieja amiga que gana 5 millones al año, su hijo tiene ahora 4 años.


Hablamos de un tema:
¿Cómo puede una familia común apoyar a la próxima generación?
Ella dijo 3 frases, las recordé.
Primero,
Donde sea que vaya a la universidad, intenta prepararle un lugar para asentarse allí.
No tiene que ser grande, ni una mansión.
En una zona clave, 10㎡, 20㎡ está bien.
Una vez que la gente resuelve lo más básico en vivienda, su mente se tranquiliza.
Al graduarse, no tiene que perseguir el alquiler, no necesita mudarse con frecuencia, y el dinero que gana puede guardarse, permitiéndole intentar oportunidades que requieren tiempo para acumularse.
Ella hizo un trabajo de ventas cuando era joven, la industria tenía un gran auge, y con un buen año podía ganar varios millones.
Pero no pudo pagar el alquiler cerca del trabajo y tuvo que renunciar, y ahora, mirando atrás, todavía siente que fue una lástima.
Segundo,
Antes de que el niño realmente se establezca, no apresurarse a que devuelva a la familia.
Si las condiciones lo permiten, en los años de universidad y los primeros de trabajo, en realidad se debería dar más apoyo.
No para que gaste sin control, sino para que construya círculos, amplíe su conocimiento y aumente su experiencia.
Muchas oportunidades no son por falta de capacidad, sino porque simplemente no tiene la entrada a ese círculo.
Tener un poco de ahorros en la juventud hace que las cosas sean mucho más tranquilas.
Tercero,
Nunca subestimes a los hijos.
Incluso si los padres tienen ingresos altos y muchas experiencias, hay que aceptar una realidad:
La información, las industrias y las oportunidades que la próxima generación tiene acceso, probablemente sean completamente diferentes a las de la generación anterior.
No pienses siempre en educarlo o corregirlo.
Algunas verdades, sin vivirlo personalmente, no sirven aunque otros las repitan cien veces.
Cuando realmente tenga problemas y se caiga, la comunicación será mucho más efectiva que estar todo el día dando sermones.
El mayor conflicto en muchas familias no es la falta de dinero,
sino que los padres creen que saben más, y los hijos piensan que los padres no entienden la época.
Al final, nadie puede convencer a nadie, y la distancia solo crece.
Lo que ella dijo que fue lo mejor fue:
La verdadera ayuda no es preparar todo para el hijo, sino darle en los momentos necesarios una base para que pueda arriesgarse y equivocarse con tranquilidad.
La vivienda es una base,
el flujo de efectivo es una base,
la confianza también es una base.
La riqueza más valiosa que muchas familias dejan a sus hijos,
no necesariamente es una gran suma de dinero,
sino que en los diez años más cruciales de su vida,
no tengan que renunciar a sus oportunidades por sobrevivir.
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