Un Ministro de Estado de Defensa diciendo, "Solo Dios puede acabar con la inseguridad en Nigeria," es como un bombero de pie frente a un edificio en llamas y anunciar que solo Dios puede apagar el fuego.


Los nigerianos oran, pero también presupuestan miles de millones para defensa, recopilación de inteligencia, operaciones militares y agencias de seguridad. El propósito de nombrar ministros no es recordar a los ciudadanos que Dios existe; es desarrollar e implementar soluciones a los desafíos nacionales.
Si solo Dios puede resolver el problema, entonces hay que preguntar: ¿cuál es exactamente el papel del Ministerio de Defensa? ¿Para qué sirven los presupuestos de seguridad? ¿Qué estrategias, políticas y operaciones están destinadas a lograr?
La fe debe complementar el liderazgo, no reemplazarlo. Los ciudadanos esperan que quienes están a cargo de la seguridad nacional proyecten competencia, confianza y un plan de acción claro, no la impresión de que la situación ha sido entregada a la intervención divina.
Declaraciones como esta hacen poco para tranquilizar a los nigerianos. En cambio, corren el riesgo de parecer una admisión de que los responsables de resolver el problema se han quedado sin respuestas.
Estamos completamente terminados...
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