Cuando consideras la felicidad como una meta, te juzgas a ti mismo por sentir algo menos que perfecto, lo que crea un ciclo de culpa y frustración.


Este "sufrimiento secundario" significa que no solo te sientes mal; te sientes mal por sentirte mal.
Al intentar forzar la felicidad, terminas magnifying las mismas emociones negativas que tratabas de evitar.
¿Hasta qué punto funciona la psicología humana, eh?
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