En la segunda mitad de la vida, lo que ya no importa es qué tan grande sea tu casa, qué tipo de coche conduzcas, o cuán brillante sea tu círculo social, sino que no tengas ansiedad, enfermedades, que no te quejes, ni que estés atormentado por el insomnio. Un cuerpo saludable, una mente estable, y el valor de aprender a soltar, son las riquezas más valiosas en la vejez.

Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado