Estos días he sido bombardeado con mensajes en el grupo hasta que me duele la cabeza, los KOL también están allí haciendo promesas y dibujando castillos en el aire… en realidad, ¿a quién hay que culpar por comprar impulsivamente? Siento que es como una barbacoa autoadministrada: cuanto más llena está la mesa de ingredientes, más fácil es coger de más, y al final, uno termina aguantando hasta sentirse incómodo y pagando la cuenta. Solo con un “¡Sube al carro!” en el grupo, me pica la mano, una imagen larga de los KOL me hace sentir emocionado, y al final, cuando pierden dinero, empiezan a buscar un chivo expiatorio; en realidad, todo es por la sobrecarga de información que aplasta el cerebro hasta convertirlo en papilla.



Lo más absurdo es que incluso las carteras hardware están agotadas, y los enlaces de phishing vuelan por todas partes, todos gritando por la seguridad primero y haciendo clic en enlaces desconocidos como si pidieran comida a domicilio… Mi método tonto ahora es: cuando veo que hay alboroto, lo pongo en el bolsillo y lo dejo enfriar un rato, y si realmente quiero actuar, primero verifico la dirección dos veces, prefiero perder la oportunidad que prenderle fuego a la leña del incendio. De todos modos, aunque en palabras rechazo, en la práctica sigo siendo diligente, solo trato de no ser diligente en el lugar equivocado.
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