Últimamente, al revisar proyectos, ya no confío tanto en los hitos que dibujan en sus discursos, me fijo más en cómo se gasta el tesoro: si el dinero fluye hacia desarrollo, auditorías de seguridad, herramientas comunitarias y ese tipo de “lento progreso”, o si en cambio se va en oleadas a contratar consultores, colaboraciones de mercado, KOL… En definitiva, solo quiero ver si el gasto tiene ritmo, si no se deja llevar por las emociones del mercado. Las transferencias en la cadena se ven al instante, cuanto más apurado gastan, más me pongo nervioso.



Ya no creo en esa frase de “con presupuesto suficiente, se puede lograr”. Los equipos que realmente trabajan, actualizan los hitos en pequeños pasos, y explican claramente las razones de los retrasos; los que no son serios, hacen que los hitos sean cada vez más grandes, y el tesoro se gasta de manera dispersa. Últimamente, las expectativas de recortes de tasas y el tema del índice del dólar vuelven a estar en auge, y las inversiones de riesgo suben y bajan juntas, lo que me vuelve más ansioso. De todas formas, seguiré con mi obsesión por los stops… luego haré un análisis retrospectivo.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios