Recientemente, cuando un amigo me preguntó sobre la declaración de impuestos, me di cuenta de que: lo más aterrador al final del año no es perder dinero, sino no poder recordar en qué lugares cambié monedas... Ahora mismo, uso un método simple, con la misma nomenclatura para las direcciones en la cadena, cuentas en exchanges y puentes entre cadenas, al final del mes saco un registro de las transacciones y lo pongo en una hoja, además hago capturas de pantalla de algunas transacciones “de gran monto/extrañas” como recordatorio, porque si no, cuando vea un montón de hashes realmente me olvidaré en el acto.



Y en estos días, antes y después de la actualización de esa cadena pública principal, en el grupo todos estaban adivinando si el proyecto migraría o no, y mi primera reacción fue: no muevas las posiciones de forma improvisada, eso solo generará más registros y complicará la declaración de impuestos... En definitiva, confío más en los datos, no porque sea más racional, sino porque la intuición me engaña demasiado, los datos al menos no fingen que nada ha pasado. Así por ahora, poder enojarse un poco menos ya es algo.
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