Antes pensaba que la liquidación era simplemente "cuando el precio alcanza la línea, ¡pum!", algo que se sincroniza en la cadena con las velas.


Ahora me doy cuenta de que, muchas veces, es más como que un oráculo alimenta el precio con unos segundos o decenas de segundos de retraso que empuja a la gente:
el precio que ves ya ha vuelto, pero en el contrato todavía están usando la cotización antigua para calcular la salud,
cuando el nuevo precio se actualiza, el robot de liquidación ya tiene la fila preparada…
En definitiva, no es que el mercado te ataque, sino que la diferencia de tiempo te está cobrando la garantía.

Ahora, cuando reviso una posición, suelo echar un vistazo a la frecuencia de actualización del oráculo, los últimos timestamps de actualización,
incluso si en el contrato usan el precio spot o un promedio con ventana, para sentirme más tranquilo.
Aprovechando, también me recordó la reciente polémica sobre las regalías de NFT:
todos están pendientes de "si deben cobrar" o no, pero lo que realmente afecta los ingresos de los creadores puede ser la liquidez secundaria y los detalles de ejecución,
al final, los detalles son los que terminan devorando.
De todos modos, trato de no dormir justo en la línea de liquidación… es demasiado estimulante.
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