Esta mañana, mientras miraba el mar, todavía estaba repasando esa orden de anoche, claramente no quería seguirla, pero de repente mi mano tembló y la seguí. En ese momento, pensé que sería molesto revisar con más detalle por la caída del precio, y como no tenía ganas de profundizar, simplemente entré con un precio fijo, y en el momento de la ejecución, fue como una ola golpeando las rocas, sonó fuerte, y al mirar atrás, todo era diferencia de precio rota.



Luego, al hacer un análisis, me di cuenta de que no fue que “la dirección estuviera mal”, sino que fue el ritmo lo que falló: el pool ya era delgado, y además, elegí hacer la orden en esos minutos de mayor agitación, cuanto más apurado, más perjudicado. Últimamente, no hay también esa actualización/mantenimiento de la cadena principal, todos en el grupo especulando si el proyecto migrará o no, la liquidez en la cadena también sube y baja, y este tipo de órdenes impulsivas son más fáciles de ser arrastradas por la ola.

Conclusión: la próxima vez, prefiero dividir en varias partes, ir más despacio, primero revisar la profundidad y luego decidir el deslizamiento, no tomar “el temblor de la mano” como una oportunidad.
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