Estos días, al observar la liquidez de los NFT, siento que todavía no se puede evitar el suelo y los derechos de autor.


El suelo es como un termómetro, una caída no significa necesariamente que el proyecto sea malo, sino más bien que nadie quiere ser el último en aceptar la compra como liquidez.
Este asunto de los derechos de autor también es bastante realista, si se cobran demasiado, las transacciones se vuelven más delgadas, y a todos les gusta ir a lugares donde “ahorran en comisiones”;
si se cobran muy poco, el equipo no tiene dinero para contar historias ni hacer entregas, y la narrativa de la comunidad puede enfriarse fácilmente.

Yo mismo ahora presto más atención a la “profundidad de las órdenes debajo del suelo” y a si la comunidad sigue produciendo contenido, no solo con palabras de campaña, sino dispuestos a compartir avances, presupuestos e incluso errores.
Recientemente también escuché que en cierta región aumentan y reducen impuestos y regulaciones, y cuando cambian las expectativas de entrada y salida de fondos, el poco efectivo que tienen en mano se vuelve más cauteloso, y los NFT, que no son una necesidad básica, primero se enfrían.
De todos modos, yo sigo tomándomelo con calma, haciendo coberturas si puedo, pero sin convertir las emociones en liquidez.
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