Hace unos días volví a ver a alguien discutir "el voto delegado es muy descentralizado", y me dio gracia... En realidad, muchas de las tokens de gobernanza al final no gobiernan el protocolo, sino las emociones y narrativas de los grandes poseedores de tokens. Delegas tu voto para ahorrar trabajo, pero el voto termina en manos de esos "representantes invencibles", parece que la participación es alta en apariencia, pero en realidad es más como un estabilizador de oligarquías: a ti no te importa, y ellos no tienen que explicar nada.



Lo que es aún más problemático es que ahora todos confían demasiado en las herramientas de datos en la cadena y en los sistemas de etiquetas, si las etiquetas se retrasan o son manipuladas intencionadamente, piensas que estás viendo la opinión pública, pero en realidad estás viendo la "consolación estadística" que otros te alimentan. Una vez propuse una iniciativa y no la entendía, pero igual la apoyé, delegando a una dirección que parecía "muy profesional", y luego descubrí que tenía una relación bastante cercana con el equipo del proyecto... Después de esa experiencia, aprendí a ser más prudente: si no entiendes, mejor no mover nada; votar menos es mejor que votar a ciegas. El long-termism no significa participar en todo, sino no entregar el poder a la ligera.
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