No importa si eres hombre o mujer


Si alguien del sexo opuesto gusta de ti, no importa si tú le gustas o no, nunca subestimes esa intención con ligereza
La psicología tiene una verdad dolorosa: las personas solo se vuelven implacables con lo que no necesitan, y son tolerantes y valoran mucho lo que desean.
La misma sinceridad en el amor no tiene jerarquías, solo diferencias en tu situación actual, estado de ánimo y brechas emocionales.
Cuando estás en un momento de éxito y rodeado de admiradores, el amor que otros te ofrecen, en tus ojos, es enredarse, una carga, una imprudencia;
Cuando estás en un valle de soledad, lleno de dudas y falta de amor, una palabra de ternura y cariño de otros se convierte en redención, luz, un amor genuino y valioso;
Cuando te concentras en ti mismo y disfrutas de la soledad y la libertad, el amor profundo es una atadura;
Cuando anhelas un hogar y esperas compañía y estabilidad, el amor profundo es un regalo.
El amor nunca cambia, lo que cambia no es si la otra persona es buena o no, sino si tú lo necesitas o no.
En la vida, muchas personas caen en el mismo error básico:
Al ser amadas por alguien que no les gusta, sienten una superioridad, menosprecian al otro, consumen su sinceridad, hablan con dureza, piensan que la otra persona tiene mal gusto, y consideran ese amor barato y innecesario.
Pero en realidad, lo barato no es el amor, sino tu arrogancia desde una posición superior.
En realidad,
Lo que te molesta no es esa persona, sino que el momento en que aparece ese amor no es el adecuado;
Lo que valoras nunca ha sido cuán excelente es alguien, sino que su corazón justo llena el vacío en tu interior.
Que alguien te guste, en esencia, significa que hay destellos en ti que son vistos, sin importar el nivel social del otro;
Si no sientes esa chispa, simplemente es que tus valores no coinciden, o la suerte no está de tu lado, no significa que seas superior a los demás.
Muchos toman el ser favorecidos como una ventaja, y se aprovechan de la sinceridad de los demás,
sin saber que las relaciones se basan en un ciclo de causa y efecto.
Hoy, si pisoteas la alegría de alguien, mañana, cuando tú busques a otros con entusiasmo, probablemente también te enfrentarás a miradas frías y indiferencia.
La mayor madurez de un adulto es distinguir entre no gustar y despreciar.
Si no amas, puedes rechazar con educación, mantener distancia, y actuar con dignidad;
pero nunca con superioridad, burlarte, menospreciar o destruir un amor limpio y sincero.
El corazón humano es recíproco, la forma en que ves el amor de los demás determinará cómo la vida te devolverá tu propio amor.
No te vuelvas arrogante por ser consentido, ni menosprecies la sinceridad, y aprende a respetar cada latido genuino del corazón, esa es la forma de vivir con claridad y sofisticación.
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