¿Has notado? El dinero que prestaste de buena voluntad, cuando quieres recuperarlo, resulta que primero tienes que buscar una excusa.


Y además, esa excusa tiene que ser más triste y más difícil que la razón por la que prestaste el dinero en primer lugar.
Lo más importante es: si ya es tan difícil, la otra persona quizás no te lo devuelva. Qué ridículo.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado