El agente de IA ahora en la cadena realmente se ve bastante bien: consultar saldo, cambiar monedas, ejecutar una estrategia sencilla, todo puede correr, pero cuando realmente sucede "ese momento problemático" todavía necesita que una persona tenga la última palabra. Por ejemplo, en el paso de autorización, a quién se le da un límite ilimitado, si el contrato ha sido cambiado en su implementación, si la ruta ha sido desviada a un pool extraño... La máquina puede calcular, pero no tiene dudas, y no se detendrá por pensar "¿por qué esta dirección me resulta tan familiar?".



Ni hablar de que el sistema de etiquetas recibe críticas por estar atrasado o ser engañoso, también comparto esa sensación: una gran cantidad de transacciones divididas, saltos múltiples, las herramientas parecen "interacciones normales", pero en realidad ya están actuando. Por más inteligente que sea el agente, si la perspectiva de observación que le alimentas está torcida, él también se torcerá. En pocas palabras, ahora prefiero que funcione como copiloto: encargado de ejecutar y alertar, mientras que la responsabilidad final de decir "déjalo, no lo toques" recae en la persona.
Ver original
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Fijado