¿Sabías que las comisiones por acciones son más altas de lo que piensas? Muchos inversores se concentran solo en la rentabilidad y pasan por alto las pérdidas causadas por las comisiones. En realidad, en inversiones a largo plazo, el efecto acumulado de las comisiones por acciones puede ser considerable, por lo que es útil conocerlo de antemano.



Primero, al hacer operaciones en acciones nacionales, hay costos como la comisión de corretaje que pagas a la firma de valores, y también hay comisiones que debes pagar a instituciones relacionadas como la Bolsa de Corea o la Comisión de Depósito y Liquidación. Para acciones en el extranjero, además, se suman las comisiones por cambio de divisas, lo que lo hace mucho más complejo. En el caso de acciones en EE. UU., también se aplican comisiones de la Comisión de Bolsa y Valores y de FINRA.

Al revisar las comisiones de las principales corredoras en acciones nacionales, hay bastante diferencia. Algunas cobran alrededor del 0.136%, mientras que otras superan el 0.147% e incluso añaden una comisión fija. Especialmente si haces muchas operaciones pequeñas, esta comisión fija puede ser una carga muy grande. Por ejemplo, algunas cobran 1,500 won por operaciones menores a 10 millones de won, lo que en 100 transacciones suma 150,000 won.

Las comisiones por acciones en el extranjero suelen ser similares, alrededor del 0.25%, pero últimamente muchas ofrecen promociones donde eximen a los nuevos clientes de comisiones durante 3 meses o incluso hasta un año, lo que puede reducir bastante los costos iniciales si aprovechas bien estas ofertas.

Para entender cuánto afectan las comisiones a la rentabilidad final, basta con un ejemplo simple: si haces 10 transacciones con 1 millón de won cada una y obtienes un 10% de ganancia por operación, la diferencia en la comisión del 0.1% frente al 0.2% puede hacer que la rentabilidad final varíe en unos 20,000 a 30,000 won. Cuanto mayor sea el monto o más frecuente sea la operación, mayor será esta diferencia.

Para reducir las comisiones, primero debes entender claramente la estructura de tarifas de la corredora que usas con frecuencia, ya que varía según el monto y la plataforma. Luego, aprovechar las promociones de exención de comisiones para nuevos clientes también es una buena estrategia. Especialmente si puedes elegir cuándo comenzar a beneficiarte de ellas, lo más recomendable es solicitarlo justo antes de empezar a operar en serio.

La frecuencia y el volumen de operaciones también son importantes. Si haces muchas operaciones pequeñas, es mejor elegir una corredora sin comisiones fijas. Si operas con montos grandes en una sola vez, busca una que ofrezca comisiones más bajas a medida que aumenta el volumen. Además, al operar en el extranjero, también debes considerar las comisiones por cambio de divisas y las tasas de cambio, ya que muchas veces las tasas de cambio de las corredoras son menos favorables que las de los bancos, por lo que conviene prepararse con anticipación.

En definitiva, lo clave es escoger una corredora con las comisiones más bajas que se ajusten a tu patrón de inversión, aprovechar al máximo las promociones y reducir la cantidad de transacciones. Las pequeñas diferencias en las comisiones pueden acumularse y marcar una diferencia significativa en las ganancias, por lo que anticiparse a esto puede ser la base del éxito en inversiones a largo plazo.
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