Últimamente, al revisar los informes financieros, me ha venido a la mente una pregunta recurrente: ¿cómo determinar rápidamente si una empresa realmente vale la pena invertir? La verdad, muchas personas se confunden al ver los estados financieros, pero en realidad hay un indicador muy útil llamado ganancias por acción, también conocido como EPS.



Primero, hablemos de qué es el EPS. En términos simples, es la utilidad neta de la empresa dividida por el número de acciones en circulación, lo que representa cuánto beneficio corresponde a cada acción. Cuanto más alto sea este número, en teoría, mayor será la capacidad de ganancia de la empresa. Antes, también pensaba que una EPS alta significaba que la empresa era genial, pero luego entendí que solo mirar un número no es suficiente.

Calcular el EPS en realidad no es difícil; la fórmula es (utilidad neta menos dividendos preferentes) dividido por la cantidad de acciones ordinarias en circulación. Tomemos como ejemplo a un banco estadounidense en 2022: utilidad neta de 27,528 millones de dólares, dividendos preferentes de 1,513 millones, y 8,113.7 millones de acciones en circulación. El resultado sería 3.21 dólares. Pero, honestamente, ahora nadie calcula eso manualmente, las propias empresas ya lo tienen listo en sus informes.

Lo verdaderamente útil es observar la tendencia del EPS. Si las ganancias por acción de una empresa crecen año tras año, eso indica que la compañía realmente está ganando más dinero, y eso es algo a lo que hay que prestar atención. Por otro lado, si el EPS disminuye cada año, no importa cuán buena sea la historia, pierde credibilidad. Además, es importante no fijarse solo en un año, sino en varios para ver la tendencia.

Otra técnica es compararlo con otras empresas del mismo sector. Por ejemplo, el EPS de Apple puede ser más alto que el de un competidor, pero eso no significa automáticamente que Apple sea una mejor compra. Porque el EPS puede verse afectado por operaciones como recompra de acciones: cuando una empresa recompra sus propias acciones, reduce el número en circulación, y aunque las ganancias no cambien, el EPS parecerá más alto. Por eso, suelo combinarlo con el relación precio-ganancias, o PER, que es el precio de la acción dividido por el EPS. Si una empresa cotiza a 30 dólares y su EPS es 1 dólar, el PER sería 30. Si el promedio del sector es solo 10, hay que preguntarse si está sobrevalorada.

He visto a gente que solo elige acciones basándose en el EPS y ha tenido pérdidas. En años recientes, en el sector de semiconductores, Qualcomm tenía un EPS mucho más alto que Nvidia y AMD, pero si solo se hubiera comprado en base a eso, el rendimiento habría sido peor. Por eso, el EPS es solo una referencia, no un factor decisivo. Al escoger acciones, también hay que considerar el panorama del sector, la gestión de la empresa y su potencial de crecimiento.

Un detalle muy importante es estar atento a si hay elementos extraordinarios que distorsionen el EPS. Por ejemplo, si una empresa vende un terreno y obtiene una gran ganancia, el EPS parecerá subir mucho, pero eso no refleja la operación normal del negocio. La verdadera capacidad de la empresa se refleja en el EPS de operaciones continuas, por eso en los informes financieros se suele presentar también el EPS ajustado.

Además, hay que distinguir entre EPS básico y EPS diluido. El EPS básico refleja la situación real actual, mientras que el diluido tiene en cuenta opciones, bonos convertibles y otros instrumentos que podrían aumentar el número de acciones en circulación. El EPS diluido es más conservador, porque si esas opciones o bonos se ejercen, el número de acciones aumenta y el EPS se diluye. Normalmente, reviso ambos para tener una visión más completa de la rentabilidad real de la empresa.

En definitiva, el EPS es una herramienta útil, pero no es infalible. Se puede usar para filtrar empresas, pero la decisión final debe considerar otros factores. El crecimiento sostenido del EPS a largo plazo, comparaciones con el sector, la razonabilidad del PER, además de entender la empresa y su industria, son clave para tomar decisiones de inversión más confiables.
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