Últimamente he estado observando la tendencia del precio del oro, y he descubierto un fenómeno bastante interesante. En los últimos 50 años, el oro ha pasado de 35 dólares en 1971 a más de 5000 dólares actualmente, con una subida de más de 145 veces. ¿Cuál es la lógica detrás de esta larga tendencia alcista? ¿Seguirá hasta los próximos 50 años?



Al revisar la historia, la tendencia del precio del oro tiene una regla muy clara. Cada gran mercado alcista no aparece de la nada, siempre está respaldada por una crisis de crédito y políticas monetarias expansivas. En 1971, el dólar abandonó el patrón oro, y la confianza en el dólar se perdió, haciendo que el oro subiera de 35 a 850 dólares, un aumento de 24 veces. Luego, en 2001, tras el estallido de la burbuja de internet, EE. UU. empezó a reducir las tasas para salvar la economía, y el oro subió de 250 a 1921 dólares, con un aumento de más del 700%. Después de 2019, con la desdolarización global, las compras masivas de oro por parte de los bancos centrales y las turbulencias geopolíticas, el precio del oro subió de 1200 a más de 5000 dólares.

Pero aquí hay un detalle muy importante. Las tres grandes tendencias alcistas tienen un punto en común: el aumento se realiza en fases. Al principio, una fase de acumulación lenta, en medio, una crisis cataliza un aumento acelerado, y en la fase final, la especulación provoca un sobrecalentamiento. Cada mercado alcista dura en promedio entre 8 y 10 años, con un aumento de 7 a 24 veces. Lo más crucial es que cada fin de mercado alcista se produce cuando los bancos centrales comienzan a aplicar una política de endurecimiento agresivo para controlar la inflación. En 1980, la Fed subió las tasas más de un 20%, y el oro cayó un 80% de golpe. En 2011, tras terminar la QE, el oro entró en una tendencia bajista que duró 8 años.

Pero ahora la situación es diferente. La deuda de los principales países del mundo ya es insostenible, y los bancos centrales no pueden subir las tasas como antes. ¿Qué significa esto? La típica fase de endurecimiento limpio y claro puede que no ocurra. Lo más probable es que el precio del oro oscile violentamente en un rango alto durante varios años, formando lo que se llama un «período de consolidación en niveles elevados».

¿Vale la pena invertir en oro? La verdad, depende del marco temporal. Mirando los últimos 50 años, la subida del oro ha sido similar o incluso mejor que la de las acciones. Pero si hubieras invertido en oro entre 1980 y 2000, prácticamente no habrías ganado nada, y habrías soportado el costo de oportunidad. ¿Cuántos de nosotros podemos esperar 20 años en la vida? Por eso, mi opinión es que el oro es una buena herramienta de inversión, pero más adecuada para operaciones de swing, no para mantener a largo plazo de forma simple. Los mercados alcistas suelen ir acompañados de crisis macroeconómicas, y los bajistas, de largos períodos de estancamiento. Acertar el ciclo puede permitir aprovechar grandes movimientos, equivocarse puede significar estar en pausa durante años.

Hay muchas formas de invertir en oro. El oro físico es la opción más directa, pero no es muy práctico para comerciar. Las cuentas de oro y los ETF tienen mejor liquidez, ideales para asignaciones a largo plazo. Pero si quieres hacer operaciones a corto plazo, los futuros o los CFD (contratos por diferencia) son más flexibles, permiten operar en ambos sentidos, amplifican las ganancias con apalancamiento y hacen un mejor uso del capital. Con poco dinero, puedes abrir una cuenta, muy adecuado para inversores minoristas.

Por último, desde otra perspectiva. La lógica de rentabilidad del oro, las acciones y los bonos es completamente diferente. El oro depende de la diferencia de precio, las acciones de la expansión empresarial, y los bonos de los dividendos. En términos de dificultad, los bonos son los más sencillos, el oro está en medio, y las acciones son las más difíciles. Pero en cuanto a rentabilidad, en los últimos 30 años, las acciones han sido en realidad mejores que el oro. La lógica básica de inversión es: en períodos de crecimiento económico, invierte en acciones; en recesiones, en oro. La estrategia más segura es ajustar la proporción de acciones, bonos y oro según el perfil de riesgo personal. Solo así, ante eventos políticos y económicos imprevistos, podrás mitigar eficazmente la volatilidad y hacer que tu inversión sea más estable.
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