Recientemente, alguien volvió a preguntar sobre los límites de suspensión en las acciones estadounidenses, y me acordé de haber vivido ese mes loco en 2020, cuando se produjeron 4 suspensiones en poco tiempo, algo que ni Buffett, que ha visto solo 5 en toda su vida, ha experimentado. Esa vez fue realmente muy rara.



Hablando de los límites de suspensión en las acciones estadounidenses, muchas personas al escucharlo se asustan, pero en realidad es un mecanismo de protección del mercado. Imagínate, cuando el mercado cae bruscamente, todos entran en pánico y empiezan a vender sin control, las emociones se desbordan por completo. En ese momento, es como si alguien presionara el botón de pausa, permitiendo que todos se calmen durante 15 minutos y piensen de nuevo. Es como ver una película de terror y sentir que el corazón no aguanta, necesitando una pausa para recuperarse; ese es el concepto de la suspensión en las acciones estadounidenses.

El mecanismo en realidad es muy simple. Si el índice S&P 500 cae un 7% respecto al cierre del día anterior, se activa la primera fase de suspensión, y el mercado se detiene por 15 minutos. Si la caída alcanza el 13%, se activa la segunda fase, y se vuelve a detener por otros 15 minutos. Si la caída llega al 20%, se activa la tercera fase, y se detiene toda la negociación por ese día. Estas reglas se implementaron desde 1988 con el objetivo de evitar que el mercado tenga movimientos excesivos.

¿Pero por qué se creó este mecanismo? Principalmente por el tema de las emociones de los inversores. Cuando el mercado cae mucho, la gente se asusta fácilmente. Ven que otros están vendiendo y terminan vendiendo también, creando un ciclo vicioso. La suspensión en las acciones estadounidenses es esa pausa que se presiona para que todos se calmen y puedan reevaluar la situación, en lugar de dejarse llevar completamente por las emociones.

Lo que más recuerdo fue marzo de 2020. En ese momento, la pandemia de COVID-19 acababa de estallar, y la incertidumbre sobre el futuro era total. Además, la negociación entre Arabia Saudita y Rusia fracasó, provocando una caída brutal en los precios del petróleo, y el mercado entero se descontroló. En solo un mes, el índice S&P 500 activó 4 suspensiones, y el Dow Jones Industrial cayó incluso un 31%. La cantidad de pánico en ese período, al recordarlo, todavía se puede sentir la atmósfera de aquel momento.

En realidad, el mecanismo de suspensión en las acciones estadounidenses no es perfecto. Por un lado, ayuda a aliviar las emociones del mercado, pero por otro, algunos inversores se vuelven aún más ansiosos, temiendo que si se activa la suspensión no podrán vender a tiempo. Por eso, cuando se acercan a los límites, en realidad aceleran las ventas, lo que aumenta aún más la volatilidad.

Si volviera a ocurrir una suspensión en las acciones estadounidenses, mi consejo sería no entrar en pánico excesivamente. Mantener una estrategia de mantener efectivo, asegurando la seguridad del capital y la liquidez. En momentos de extrema pesadumbre del mercado, en realidad es una oportunidad para los inversores a largo plazo, siempre y cuando tengas suficiente efectivo para afrontar la situación. La suspensión es solo una reacción normal del mercado, no hay que demonizarla; hay que afrontarla con racionalidad.
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