Últimamente he estado investigando sobre el retorno de inversión, y he descubierto que muchas personas no tienen muy claro el concepto básico de cómo se calcula el ROI. Así que voy a compartir lo que he organizado.



El ROI es la tasa de retorno de la inversión, en pocas palabras, es lo que ganas dividido por el capital invertido, expresado en porcentaje. La fórmula es bastante sencilla: (ingresos - costos) / costos × 100%. Por ejemplo, si gastas 1 millón en comprar acciones y al venderlo se convierte en 1.3 millones, entonces el ROI es (130 - 100) / 100 = 30%.

Pero en la práctica, calcularlo no siempre es tan simple. Tomemos como ejemplo la inversión en acciones: supón que compraste 1000 acciones a 10 dólares cada una, y un año después las vendes a 12.5 dólares, además recibes 500 dólares en dividendos y pagaste 125 dólares en comisiones de transacción. En ese caso, los ingresos totales son 12.5×1000 + 500 = 13,000 dólares, los costos totales son 10×1000 + 125 = 10,125 dólares, y la ganancia neta es 2,875 dólares. Finalmente, el ROI sería (2875 / 10125) × 100% ≈ 28.75%.

En la industria publicitaria también hablan mucho de ROI, pero en realidad lo que suelen mencionar es el ROAS (Retorno de la inversión en publicidad). ROAS = ingresos / costo de publicidad. La diferencia es que el ROI mide la ganancia, mientras que el ROAS mide los ingresos. Volviendo al ejemplo, si un producto cuesta 100 dólares y se vende a 300 dólares, vendiendo 10 unidades a través de publicidad con un gasto de 500 dólares, el cálculo del ROI sería [(300×10) - (100×10 + 500)] / (100×10 + 500) = 100%, pero el ROAS sería (300×10) / 500 = 600%.

Si quieres comparar inversiones en diferentes periodos de tiempo, solo mirar el ROI puede ser problemático. Aquí es mejor usar la tasa de retorno anualizada. Por ejemplo, si el plan A gana un 100% en 2 años, y el plan B gana un 200% en 4 años, a simple vista B parece más rentable, pero si calculamos la tasa anualizada, el plan A sería [(1+1)^(1/2)-1] × 100% ≈ 41.4%, y el plan B sería [(2+1)^(1/4)-1] × 100% ≈ 31.6%, por lo que en realidad el plan A es más conveniente.

El ROI también se puede usar para evaluar el retorno de inversión de una empresa. Muchas personas confunden ROI, ROA y ROE. En términos simples, ROI = ganancia neta / inversión total, que mide la rentabilidad del capital invertido. ROA = ganancia neta / activos totales, que mide la rentabilidad de todos los activos (incluyendo dinero prestado). ROE = ganancia neta / patrimonio de los accionistas, que indica cuánto gana el dinero de los accionistas.

Para mejorar el resultado del ROI, básicamente hay dos caminos: aumentar las ganancias o reducir los costos. Por ejemplo, en inversión en acciones, puedes escoger acciones con altos dividendos, buscar brokers con comisiones bajas, reducir la frecuencia de transacciones. Pero estas optimizaciones tienen límites. La forma más directa es elegir activos con un ROI naturalmente alto. En general, las criptomonedas y divisas tienen un ROI > acciones > fondos indexados > bonos.

Pero hay que tener cuidado: un ROI alto suele ir acompañado de mayor riesgo. Las criptomonedas son muy volátiles, las divisas dependen mucho de la situación internacional, y aunque el oro mantiene su valor, su crecimiento es limitado. Los mercados más maduros como las acciones estadounidenses tienen un retorno promedio anual superior al 12%, con volatilidad relativamente controlada. Al escoger un activo, hay que considerar también la volatilidad, la valoración y otros indicadores, no solo el número de ROI.

Aunque el ROI es útil, también tiene varias trampas. Primero, no considera el factor tiempo. Un proyecto X con un ROI del 25% en 5 años no es igual a uno Y con un ROI del 15% en solo 1 año, claramente Y es más atractivo. Por eso, al comparar inversiones, lo mejor es mirar la tasa de retorno anualizada. Segundo, un ROI alto no significa bajo riesgo; algunas inversiones con altos retornos también tienen mucha volatilidad, y podrías quedar atrapado en pérdidas desde el principio. Tercero, si no se consideran todos los costos, el ROI puede sobreestimarse. Por ejemplo, en inversión inmobiliaria, hay que incluir intereses de préstamos, impuestos, seguros, costos de mantenimiento, de lo contrario, la rentabilidad calculada será inflada artificialmente. La última trampa es que el ROI solo mira beneficios financieros, ignorando beneficios sociales, ambientales u otros valores.

En resumen, entender cómo se calcula el ROI es solo el primer paso. Lo más importante en la inversión real es aprender a equilibrar beneficios y riesgos, y elegir los activos adecuados según tu tolerancia al riesgo y el horizonte de inversión.
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