Últimamente, muchos amigos me han preguntado una cosa: ¿el precio de las acciones siempre bajará en la fecha ex-dividendo? ¿Debería comprar antes de la fecha ex-dividendo o esperar a que pase para entrar? La verdad, esta es una buena pregunta porque toca un punto sensible para los inversores en acciones de dividendos.



Primero, les doy un ejemplo intuitivo. Supongamos que una empresa obtiene 3 dólares por acción al año, y el mercado le asigna un ratio P/E de 10, entonces el precio de la acción sería 30 dólares. La empresa ha acumulado bastante efectivo, digamos 5 dólares por acción, por lo que la valoración total sería 35 dólares. Luego, la compañía decide distribuir 4 dólares en dividendos en efectivo por acción, reservando solo 1 dólar como reserva. La fecha ex-dividendo anunciada es el 15 de junio.

En teoría, el día ex-dividendo, el precio de la acción debería caer de 35 dólares a 31 dólares, porque los activos de la empresa realmente disminuyen en 4 dólares. Esa es la lógica básica del descenso del precio en acciones con derechos a dividendos: el dividendo se paga en efectivo a los accionistas, y los activos de la empresa se reducen, por lo que el precio debe ajustarse a la baja.

Pero aquí hay un fenómeno interesante. Revisando datos históricos, aunque es común que el precio caiga en la fecha ex-dividendo, no es algo obligatorio. Coca-Cola, una empresa veterana en dividendos, generalmente experimenta una ligera caída en la fecha ex-dividendo, pero el 14 de septiembre de 2023 y el 30 de noviembre, en esas fechas de derechos, el precio en realidad subió ligeramente. Apple fue aún más extremo: el 12 de mayo del año pasado, en la fecha ex-dividendo, el precio subió un 6.18%. Empresas líderes como Walmart, Pepsi, Johnson & Johnson también suelen subir en contra de la tendencia en esas fechas.

¿Pero por qué pasa esto? Porque el movimiento del precio no está influenciado solo por el ex-dividendo. El ánimo del mercado, los resultados de la empresa, el entorno económico general, todos estos factores actúan simultáneamente. Para una empresa sólida en sus fundamentos, los inversores tienen una visión optimista sobre su futuro; el ex-dividendo no es más que un ajuste en el precio, e incluso puede convertirse en una oportunidad para entrar a precios más bajos.

Volviendo a la pregunta práctica: ¿es conveniente comprar acciones después del ex-dividendo?

Depende de tres aspectos. Primero, si el precio ya ha subido mucho antes del ex-dividendo. Si el precio ha subido mucho antes de la fecha, muchos inversores toman ganancias anticipadas, y entrar en ese momento puede ser arriesgado. Segundo, cómo ha sido el comportamiento del precio después del ex-dividendo en el pasado. En general, el precio tiende a seguir bajando más que a subir después del ex-dividendo, lo cual no favorece a los traders a corto plazo. Pero si el precio cae hasta un nivel de soporte técnico y muestra señales de estabilización, puede ser una buena oportunidad de compra. Tercero, la salud financiera de la empresa.

Aquí introduzco dos conceptos importantes: rellenar el gap de derechos y pegar el gap de derechos. Rellenar el gap significa que, aunque el precio caiga temporalmente tras el ex-dividendo, con el tiempo, y si los inversores siguen confiando en la empresa, el precio vuelve a subir hasta el nivel previo al ex-dividendo. Esto indica optimismo sobre el futuro de la compañía. Pegar el gap, en cambio, significa que el precio se mantiene en niveles bajos a largo plazo, sin recuperar el nivel previo, reflejando preocupaciones de los inversores sobre la perspectiva de la empresa.

Para empresas con fundamentos sólidos y liderazgo en su sector, el ex-dividendo suele ser solo un ajuste en el precio, no una pérdida de valor. Comprar esas acciones en el ex-dividendo y mantenerlas a largo plazo suele ser más rentable, porque el valor intrínseco no ha cambiado, y el ajuste en el precio puede hacer que la acción sea más atractiva.

Pero no olvidemos los costos implícitos. Si compras acciones con derechos en una cuenta personal sujeta a impuestos, enfrentarás dos golpes: uno, la pérdida de capital no realizada en el día ex-dividendo; y dos, los impuestos sobre los dividendos en efectivo recibidos. Además, están las comisiones y los impuestos de transacción. Por ejemplo, en el mercado de Taiwán, la comisión de compra y venta es el precio de la acción multiplicado por 0.1425% y luego por el factor de descuento (normalmente entre 0.5 y 0.6). Al vender, también hay que pagar un impuesto de transacción, que para acciones normales es 0.3%, y para ETFs, 0.1%.

En resumen, aunque es común que el precio caiga en la fecha ex-dividendo, no es algo obligatorio. Los inversores deben considerar en conjunto los fundamentos de la empresa, el ánimo del mercado, su situación fiscal y los costos de transacción, y tomar decisiones alineadas con sus objetivos de inversión a largo plazo. Perseguir ciegamente las fluctuaciones a corto plazo en la fecha ex-dividendo suele ser una estrategia que no compensa.
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